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Los beneficios del perdón

  • Jul 6, 2021
  • 5 min de lectura

Perdonar es uno de los ejercicios más elevados y liberadores que existen para alcanzar equilibrio, felicidad y paz interior. Por muy extraño y difícil que parezca, este acto de amor, tiene unos efectos inmensamente sanadores, tanto para la persona que perdona, como para su entorno. Aclarar, sin embargo, que perdonar no significa reconciliarse con quien nos ha agredido, u ofendido, y aceptar de nuevo a esta persona en nuestras vidas. Esto es algo muy personal, que cada uno elige según el caso. El perdón del que hablo en este artículo, y que divulgan muchas corrientes psicológicas, filosóficas y espirituales, implica no guardar dolor, rencor o rabia a ninguna persona o situación de nuestro camino vital. Significa comprender, aceptar y liberarse de pesos o lastres que ya no nos son útiles para avanzar ligeros y felices por la vida.


Actualmente, existen libros y cursos en el ámbito del desarrollo personal, que disfrutan de una difusión y fama mundial sin precedentes y cuyo pilar, fundamental, es el perdón y su fuerza transformadora. Algunos ejemplos, de estos sistemas de sanación y libros son El Hoponopono o Un Curso de Milagros, que defienden una forma de perdón no dual, es decir, todo lo que nos ocurre es un reflejo de nosotros mismos por lo que, el camino a seguir, es a través de limpiar las creencias, memorias o percepciones que se proyectan afuera en la pantalla llamada vida.

Laura Elena Armas y Coral Von Ruster, autoras del libro Técnicas de PNL, comentan algo sorprendente acerca del perdón: “Semejante proceso está llamado a desempeñar un papel central en la medicina del futuro”.


Antes de comenzar a citar los beneficios del perdón, me gustaría aclarar un punto que es de VITAL importancia: Cuando sufrimos una desilusión, pérdida, abuso, agresión, falta de respeto, o agravio, por parte de otra persona, (o personas), es fundamental e inmensamente saludable transitar las emociones que devienen de estos conflictos y que, van surgiendo, inmediatamente después del suceso. Es totalmente lícito sentir: enfado, miedo, rechazo, confusión, necesidad de alejarse, de protegerse, o cualquier otra reacción que devenga del impacto que hemos sufrido. Es más, no solo es lícito, sino que es lo más sano. En los procesos de duelo, por ejemplo, es imprescindible pasar por varias fases o etapas que incluyen toda una gama de emociones diversas. El momento de perdonar, viene más tarde, y tiene que ver con un gesto interno, más que con una acción hacia el exterior.




Veamos, pues, cuáles son los beneficios que se obtienen perdonando de una forma detallada y algunos puntos importantes:

  • Perdonar nos libera de la carga de emociones y pensamientos negativos como son: el rencor, la rabia, el apego, la ira y la venganza.


  • En según qué casos, en los que se sufre una depresión, perdonar puede llegar a liberar y sanar de una forma increíble.


  • Los sentimientos, o emociones negativas, acerca de lo que nos ocurrió en el pasado se están manifestando en el momento presente, en el “aquí y ahora”, es decir, si lo pensamos bien, estamos permitiendo que situaciones que se dieron hace tiempo nos afecten en este instante. Algo que ya no existe, sigue perjudicándonos, porque le seguimos dando fuerza en nuestra percepción interior.


  • Al liberarnos de la negatividad derivada de arrastrar dolor y enfado, se produce un cambio hacia el positivismo, la apertura, la paz interior y la expansión del Ser. Esto es perceptible incluso a nivel corporal: respiramos mejor, los hombros se relajan y, en definitiva, nos descargamos.


  • Cuando nos convertirnos en alguien más positivo, ecuánime y sereno se produce también un cambio en las personas que hay a nuestro alrededor. La vibración cambia y, por consiguiente, se traduce en un cambio en el exterior. Como dijo Gandhi: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”.


  • Perdonando se percibe una mejora, no solo psíquica y emocional, sino también física y energética, ya que todas las partes de nuestro Ser están conectadas e interrelacionadas de forma holística.


  • Al perdonar, tomamos el control sobre nosotros mismos. De este modo, no le damos el poder de nuestra felicidad a otras personas o situaciones.


  • Aprender a respetar a los demás; y tolerar sus formas de vivir, hacer y proceder entraña una enorme sabiduría. Si nos quedamos anclados en los “debería”, (“esto o aquello debería ser de otra forma”, o “debería haber sido de otra manera”), en realidad, no estamos aceptando lo que de verdad “es”, y permanecemos enganchados en una lucha constante e innecesaria. Este ejercicio no pretende justificar los comportamientos de los que nos han herido, sino ampliar el punto de mira y entender que nosotros no estamos en la piel de la otra persona y no podemos comprender, al cien por cien, los motivos que empujaron a esa persona a actuar como lo hizo. La aceptación es la clave. Y aceptación no significa “resignación”, sino permitirnos que caiga una ficha interna que nos lleve a soltar y liberar la lucha.


  • Un punto clave, para ayudarnos en este proceso de perdón, es poder ver a la otra persona como un niño o una niña herida. Todos tenemos un pasado que ha marcado nuestra infancia, (en mayor o menor medida), y que ha influido en nuestra forma de actuar, en nuestras reacciones, patrones de conducta y creencias limitantes. Los niños que han sufrido abusos o violencia reproducen, (en multitud de ocasiones), las mismas formas de actuar en la edad adulta. Toda experiencia vivida, queda grabada en un mapa de realidad interno como un modelo de actuación inconsciente.


  • En un principio, el acto de perdonar puede parecer un signo de debilidad y de inferioridad. Sin embargo, contrariamente a lo que estas apariencias ilusorias puedan reflejar, perdonar implica justamente su opuesto: es sinónimo de coraje, valentía y sabiduría; un peldaño más en la ascensión hacia la realización y la superación personal.


  • Para perdonar, es importante desarrollar cualidades internas como: generosidad, compasión, bondad y paz que conducen a una fortaleza interior. La meditación ayuda a conectar con estas cualidades inherentes al ser humano.


  • Todos estos principios son igualmente aplicables y beneficiosos en el caso de tener que perdonarnos a nosotros mismos. A veces, cargamos con un peso y una culpa innecesaria que nos impide vivir en paz. Nuestro juez interno es muy duro; y la culpa una losa que se puede disolver y esfumarse ahora mismo en la perfección del momento presente.


  • Algunas personas, tal vez se pregunten, cómo es posible perdonar a alguien cuando el agravio infringido es de una gravedad extrema. Me gustaría poner el ejemplo de una mujer, Louise Hay, que logró perdonar a los que abusaron de ella durante su infancia, después de averiguar que las vidas de sus agresores habían estado también marcadas por el dolor y la violencia. Louise Hay fue una famosa oradora, conferenciante y escritora estadounidense divulgadora de autoayuda, auto curación y sanación como caminos para alcanzar la felicidad. Esta autora de éxito logró perdonar a los que abusaron de ella y la violaron en más de una ocasión cuando era niña, además de perdonar un cáncer y el abandono de su marido. Consiguió trascender todo ello y darle la vuelta a su vida. Fue una mujer de fama internacional que irradiaba valor, fuerza, belleza y felicidad.


  • El perdón es la vía para acabar con espirales de violencia que se retroalimentan y no cesan.

¿Cuál es la clave de todo? La aceptación total y desnuda o carente de juicio. Y, por supuesto, el Amor.


- Chelo Navarro, terapeuta Gestalt




 
 
 

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